Extracto de nota
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De pronto, la legibilidad está sitiada. El texto impreso ha sido, al igual que Dios, declarado muerto varias veces. Hasta hace poco tiempo la legibilidad se consideraba «sagrada». No obstante, durante los últimos años han surgido algunos interrogantes. En las revistas especializadas, los paneles de debate y los consagrados ámbitos del diseño gráfico se están considerando nuevas interpretaciones de la legibilidad. Wim Crouwel (diseñador gráfico y director del Museo Boymans-van Beuningen) señaló recientemente que todo lo que sabíamos sobre la legibilidad hace veinte años ahora carece de validez, por cuanto la noción de legibilidad se ha debilitado desde entonces. Hemos sido saturados por tantos textos diferentes en manifestaciones tan variadas que nos hemos acostumbrado a todo y podemos leer cualquier cosa sin dificultad. En el número 3 de la revista inglesa Eye (mayo de 1991), Michele-Anne Dauppe afirma que anteriormente la legibilidad dependía de una serie de normas establecidas y podía medirse en función de pautas absolutas obtenidas mediante la investigación óptica. Según Dauppe, esas normas ya no son aplicables. Las pautas están cambiando y la legibilidad ha sido llevada a extremos. En dos números de la revista norteamericana Emigre (números 15 y 18 de 1991) hay artículos vinculados con este debate. En el número 15, Jeffery Keedy afirma que demasiada gente se esfuerza por omitir la ambigüedad que es precisamente el objetivo de la buena tipografía legible. Keedy considera que la vida es interesante precisamente por su carácter ambiguo. Sus tipografías reflejan esta convicción. En ese mismo número, Zuzana Licko proclama: «Se lee mejor lo que más se lee». (...) Más información en página 10 tipoGráfica 50
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