Extracto de nota
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Hermann Zapf es una autoridad indiscutible en el diseño tipográfico actual, y la influencia de su pensamiento tipográfico mantiene plena vigencia, con proyección hacia el futuro. Su empeño y dedicación para sobreponerse a los enormes contratiempos de todo tipo que le ofrecía el medio en los comienzos de su carrera constituyen un admirable ejemplo para todos aquellos que debemos afrontar cotidianamente las dificultades inherentes al ejercicio de la profesión del diseño, en contextos sociales y económicos sumidos en crisis recurrentes. Tales los de nuestra Patria Grande latinoamericana. Su inicio profesional se produjo en medio de las privaciones económicas de la entreguerra europea, que se incrementaron al arribar al poder el régimen que conduciría a Alemania y al mundo a la Segunda Gran Guerra. Desencadenada ésta, Hermann Zapf tuvo que alistarse para servir a su país. Por su evidente ineptitud para los asuntos militares, que provocaba la desesperación de los oficiales –era incapaz de manipular armas con destreza y de discernir entre flanco derecho e izquierdo– y dadas sus excelentes aptitudes para el dibujo y la caligrafía, fue destinado a una unidad de cartografía en el territorio invadido de Francia. El mismo Zapf nos brinda un divertido testimonio de su paso por esa unidad cartográfica relacionado con su consumado arte caligráfico: "Yo estaba muy contento en la unidad cartográfica, pero esas unidades de apoyo eran continuamente ‘peinadas’ en busca de jóvenes soldados que pudieran ser enviados en comisión. Nosotros los llamábamos ‘héroes furtivos’. Contando con apenas veinticinco años, eventualmente llegó mi turno. Sin embargo, mi oficial en la unidad cartográfica estaba ansioso por retenerme y cantaba alabanzas acerca de mi especial habilidad para dibujar mapas de España. Mientras el oficial hablaba, yo tomé un pincel fino y escribí el nombre del general, sin valerme de lentes ni lupa. El general lo miró tan de cerca que se le cayó el monóculo. Sin pronunciar ninguna palabra de elogio, siguió su camino y yo permanecí en mi puesto, como el cartógrafo más joven del ejército alemán. De este modo, se puede comprobar el providencial efecto que pueden ejercer letras de 1 milímetro de alto". […] Más información en página 04, tipoGráfica 60
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