(Extracto de nota)
Editorial · Zalma Jalluf   [ Staff 74 ]
Fotos varias

Y chau, Pichu

Hace ya algunos años, Juan Andralis expresaba, con la sabia simpleza que le era tan afín, aquello de que la tipografía es la probidad del diseño. Y la oración, dogma de este culto, nos acompañó durante mucho tiempo, acaso incapaces de encontrarle mejores palabras a nuestro hacer y al ojo avizor a través del cual lo oficiamos; acaso maravillados por la precisión con que tan breve fórmula lo sintoniza todo.

Empezaba la carrera de Diseño en la querida Universidad Nacional de Buenos Aires y tipoGráfica lanzaba sus primeros números. Faltaban veinte años para la ciudad del diseño y el acontecimiento fundacional de la revista era por lo menos desprejuiciado y tan consciente de su objeto sin mercado como de su vocación de sumar a un proyecto educativo mayor, a un futuro todavía no concreto, a un rumbo. Sin embargo, en ese transcurrir del tiempo y los contenidos, el fenómeno marginal que por estas pampas es cualquier empecinamiento individual, fue institucionalizándose hasta ser lo que hoy, “un espécimen académico que trasciende la página impresa de la edición”. Fueron 20 años de ensayar aquella fórmula de Juan.

Nuestro agradecimiento a las personas que conocieron tipoGráfica; y, por supuesto, a las que le reconocieron el esfuerzo, sabiéndola del Sur, y la calidad, mirándola desde la diversidad de muchos otros horizontes sin mezquinar el aliento, la energía, las ganas. Y aunque las leyes del estilo no lo recomienden y las ceremoniales lo censuren, mi agradecimiento personal a su hacedor principal, quien hubo de invertir veinte de sus años y una página final, a disposición de esta voluntad.

Ni el último de los números proyectados para su serie, al cabo de sus primeras dos décadas, habrá de modificar la construcción de su entidad: tipoGráfica deja de editarse pero no de ser. Y puesto que ya fue dicho que a otra cosa mariposa, solamente basta escribir, a tono de punto, aunque nunca punto final: Y chau, Pichu.